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miércoles, 8 de octubre de 2008

A mal tiempo, . . Busca Paraguas!!!

Hace tiempo que estamos en una dramática situación de impasse. Nada se mueve, nadie toma decisiones. Sólo comentamos la negativa evolución de los indicadores y la constatación de la correspondencia de éstos con la realidad, despotricando de los políticos de color diferente a los nuestros, trasladando la simpleza de posiciones “futboleras” a algo tan importante cómo nuestras vidas.

Estamos siguiendo el camino que nos marcan nuestros gobernantes, que para eludir su tremenda responsabilidad (hablo a nivel global y de los que han tenido responsabilidades en la total degradación del sistema económico y democrático) se muestran críticos con las ideas ó posiciones políticas contrarias, con otros países, con el mercado, etc. Se rasgan las vestiduras por comentarios banales de los contrarios, se muestran exigentes con los sistemas y preocupados por los “sufridores” de la crisis. Todo ello, después de haber visto pasar y nadar con gusto en las caudalosas aguas que nos han traído estos lodos.

No se ha visto acto de contricción alguno, ni un solo “mea culpa” de ninguna persona, en ningún país, ninguna empresa, organismo regulador, agencias gubernamentales, periodistas,. . . (Nada raro en un país aconfesional, verdad?)

¿Quien ha tenido la responsabilidad de controlar el sistema financiero, empresarial y social? Bancos centrales, organismos reguladores de los mercados, asociaciones de consumidores, asociaciones empresariales, sindicatos, partidos políticos, el “cuarto poder” la prensa y por último LOS CIUDADANOS. Todos hemos hecho dejación de nuestras funciones y así nos luce el pelo.
Esta crisis, no sólo económica sino de modelo de sociedad, nos debe servir para definir funciones, responsabilidades, poderes y privilegios de cada parte interviniente ó incluso su existencia.

Un modelo de sociedad donde las élites; partidos, sindicatos, organismos reguladores, etc., son responsables del control, regulación y sanciones y a la vez parte interesada en mantener el statu quo por los privilegios que le otorga, (sin hablar para nada de la corrupción que puede provocar) no es un modelo seguro, cómo desgraciadamente estamos comprobando en la actualidad.
La competición política no puede ser el leiv motiv de la operativa diaria de nuestros gobernantes en el futuro cómo lo es ahora. Se mueven por intereses electorales en el corto y medio plazo, cuando no por rencillas personales de patio de colegio y así nos luce el pelo.

Damos cómo válido el dicho de que la democracia es el mejor de los, perversos, sistemas políticos y puede que estemos de acuerdo en esto, pero tenemos democracias desvirtuadas por la práctica, blindadas por los partidos y en manos de los lobbies.
Todos sabemos del poder de la banca, de patronales, sindicatos, empresas editoriales. Conocemos la flexibilidad con los poderosos de la justicia y de la fuerza de algunos votos minoritarios enfrentados a grandes mayorías por conveniencias tácticas de los partidos y nos ponemos en sus manos sin cuestionar decisiones, tomas de posición ó actitudes que penalizan nuestro día a día y lo que es peor nuestro futuro y el de nuestros hijos.

En el futuro, los ciudadanos debemos ser los protagonistas. Tenemos representantes, que deben volver a ser eso, nuestras voces. No los seguidores de un líder de partido con sus limitaciones, presiones, intereses, filias y fobias. Debemos tener “empleados” que den cuenta de su gestión personal ante sus empleadores y ante ellos responda de su actuación, aciertos y errores. Sin ocultarnos cosas porque “pobrecillos no saben”
Las listas cerradas y la disciplina de voto es un cáncer del sistema. Los límites en los mandatos y las listas abiertas darían algo de oxigeno a la vida social y la elección directa de jueces, fiscales y otros cargos públicos daría transparencia al mismo y nos obligaría a tomar posición personal en asuntos que nos afectan cómo sociedad y a debatir aspectos incuestionables hoy día. Seríamos un pueblo más incómodo pero más maduro y responsable.

Un pueblo informado es un pueblo exigente y una garantía de futuro cómo sociedad. Engañar, mintiendo ó no diciendo toda la verdad, debería tener penalización.
No fomentar la educación y la formación de alto nivel en la población permite que nuestros políticos utilicen la demagogia para manipular, remover a los muertos, ya sean de Paracuellos, Guerníca ó Atocha enciende hogueras donde no las había. Comenzar debates vacíos sin saber a donde se quiere llegar y hacerlos el centro de la polémica por los agravios comparativos entre unos y otros (estatutos) es una muestra de irresponsabilidad.
Nuestra dejadez cómo ciudadanos es el germen de la situación actual. Hemos permitido y premiado que nos tomen el pelo
Tomemos nota y actuemos para empezar desde el fondo donde nos encontramos a rectificar.

Inversiones disparatadas totalmente prescindibles, gastos corrientes inasumibles, nombramientos para altos cargos de incapaces, inexpertos y necios. Eso es la política actual.

Hoy viene en la prensa que el primer ministro de Holanda se ha escandalizado por la indemnización que cobrará el presidente de Fortis por su despido después de llevarla a la quiebra.
Estoy de acuerdo, pero no es más que echar el balón fuera para desviar la atención de lo que los políticos de todos los colores y países viven cada día.
Pienso en Sevilla con una de las tasas de desempleo más elevadas de España donde se han despilfarrado en los últimos años miles de millones en cumplir pactos electorales del PSOE con IU, que llevaron al gobierno municipal a los perdedores de las elecciones.
Un tranvía del que se desconoce el coste usado cada día por menos personas, ya que tiene un recorrido de 1,5 Km. en el casco histórico. Un metro que acumula 33 años de retraso y una desviación presupuestaria de 178 millones de euros y sin fecha de inauguración, un estadio “Olímpico” sin uso. Abandono de colegios y zonas verdes, pérdida de la cesión de parte de la colección Thyssen y de una colección de azulejos históricos, laminación de la oposición de las empresas públicas municipales para evitar el control democrático.
Eso sí, creación de un carril bici que ha fomentado los conflictos entre peatones y ciclistas, contratación de familiares y amigos, obras falsas pagadas con dinero público a empresas y asociaciones amigas. Todo esto demostrado fehacientemente. NO PASA NADA!!!!

Hablo de Sevilla, pero podíamos hablar de Barcelona, Mallorca, Madrid, Coruña, San Sebastián ó Seseña. Somos unos “forofos” y nos dejamos llevar por el tremendismo de los demagogos.

Digamos NO y actuemos para cambiar, RECTIFIQUEMOS, ahora es el momento de los ciudadanos.

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